Ajedrez para el pueblo, para nosotros

Maldigo la poesía concebida como un lujo
 cultural por los neutrales
que lavándose las manos, se  desentienden y evaden.
Maldigo la poesía de quien no toma partido, partido hasta mancharse.
                          Gabriel Celaya (1911-1991).
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Estas palabras del poema “La poesía es un arma cargada de futuro”, siempre  me han causado una sensación de solidaridad, porque creo que la poseía, ha de ser sentida por todos y por eso debe llegar a todos; porque necesitamos sentir. Por el mismo motivo, creo que el ajedrez debe llegar a todos los sectores de la sociedad. Con esta idea, nace un paradigma: acercar el ajedrez al pueblo y no sólo el pueblo al ajedrez.
Permitirme algunas citas:
El ajedrez constituye un medio eficaz para la educación y formación del intelecto del hombre”         Ernesto “Che” Guevara, médico y revolucionario (1928-1967).
El ajedrez es algo más que un juego, es una diversión intelectual que tiene algo de arte y mucho de ciencia. Es además un medio de acercamiento social e intelectual”       José Raúl Capablanca, excampeón mundial (1888-1942).

Alekhine - Capablanca
El ajedrez sirve, como pocas cosas en este mundo, para distraer y olvidar  momentáneamente las preocupaciones  de la vida diaria”         J.R. Capablanca
Alguna vez los hombres tuvieron que ser semidioses, si no, no hubieran inventado el ajedrez”          Alexander Alekhine, excampeón mundial (1892-1946).
El ajedrez es una necesidad tan imperiosa como la literatura”        Iván Turgueniev, escritor y poeta ruso (1818-1883).
De buen agrado alargaría la lista de citas, pero con las expuestas, me parece suficiente para la reflexión de los beneficios que el ajedrez, puede aportar a la sociedad.
Hace muchos años, cada vez  que trabajando,  conseguía reunir dinero, viajaba a Madrid, para hacer cursos de animación sociocultural. Tuve la suerte de tener entre otras profesoras y profesores a  Paloma López de Ceballos, erudita, versátil y comprometida socióloga española, autora de infinidad de publicaciones. Sus clases  me encantaban y quiero  también agradecer que aceptara la invitación que le hicimos para que visitara Algeciras e hiciera actividades sociales, para la asociación de vecinos del algecireño barrio de Los Pastores. No hace falta decir que enamoró a  todos los que compartimos esos días con ella. Recuerdo que un día en Madrid, en una de sus maravillosas clases, nos contaba a los alumnos que  en España, hubo un rey (Carlos III), que hizo muchas cosas para el pueblo y por el pueblo, como por ejemplo bibliotecas; pero las hizo sin el pueblo. El pueblo español, era básicamente analfabeto. Este rey, debió comenzar su buena labor enseñando primero a leer  al pueblo.
Al oír estas sabias palabras, uno se mediatiza y reflexiona que con el ajedrez sucede exactamente igual.
Esta bien que se enseñe a jugar y  que se organicen torneos, etc. Pero  el ajedrez desde sus aulas  y peñas, también debe salir a la calle y todo esto con ayuda de todas las instituciones, tanto públicas  como  privadas.
Hace unos días, durante el torneo internacional de Dos Hermanas; al que sólo pude asistir un día  debido al sempiterno cuidado que le debo a lo que más quiero, mi hija Sara; pude conversar con nuestro presidente y amigo , Enrique Herrera. Siempre que hablo con él, nos reímos mucho, y es que estamos algo locos. Precisamente conversábamos sobre unas actividades que haremos en Espartinas, al aire libre de la noche y  en  la calle, con el claro objetivo de acercar el ajedrez al pueblo. Esta conversación, es el motivo por el que he  cambiado de artículo (asustaros  porque igual escribo otro cuento, aunque  con no leerlo, todo está resuelto. .pero eso será después del verano, en Agosto, quiero ver si mi hija que tiene dos años y medio, me enseña a nadar y mientras, sólo pensaré en contarle cuentos a ella) y aquí me tenéis, haciendo lo posible para poner mi granito de arena en la popularización del ajedrez. Tanto Enrique como yo, estamos de acuerdo en que hay que implicar a las administraciones públicas, para fomentar lo mejor posible  el ajedrez.
Cuando algunos alumnos me preguntan por qué soy monitor de ajedrez, les doy varias razones:
a)    El ajedrez puede ser practicado por cualquier persona, disponga de la economía que disponga, porque es un juego barato. Incluso yo mismo, pude jugarlo desde niño. Una noche durante un velatorio, la madre de mi  amigo Quico y la mía, nos dejaron a él y a mí en su casa, mientras ellas se reunían con las otras mujeres .Quico me enseñó a jugar y desde entonces, siempre  he querido compartir la alegría que me produce jugar al ajedrez. De buenas ganas, aquella noche, hubiera enseñado a todos, incluyendo al mismo muerto; total si yo aprendí, puede hacerlo cualquiera. Como la economía no es importante para practicarlo, no se discrimina a  ningún sector social.
b)    Todos podemos jugar al ajedrez sin importarnos la edad, el sexo, la forma física ni lo feo que seamos. Desde este punto de vista, resulta que el ajedrez, puede ser un elemento social de gran fuerza integradora.
c)    También estoy convencido que el ajedrez potencia las cualidades cognitivas y volitivas de las personas (aunque yo sigo siendo tan torpe como siempre), pero ya sabemos que no hay regla sin excepción. Siempre recordaré la opinión del excatedrático  de psiquiatría y excampeón de España , Ramón Rey Ardid (1903-1988), que decía que para él, lo más importante del ajedrez es que nos enseña a tomar decisiones (en una partida hay muchas jugadas posibles), y esto implica que  también se desarrolle en las personas el sentido de la responsabilidad, pues como sabemos,” pieza tocada, pieza jugada.
d)    Me gusta comunicar también, que hay ciertos mitos que no son buenos  para la popularidad del ajedrez. Creo que no es cierto eso de que el ajedrecista, es una persona con un coeficiente intelectual muy desarrollado y tampoco es cierto que todos los ajedrecistas han de ser personas muy cultas. Estos axiomáticos mitos, en mi humilde opinión, lejos de beneficiar, perjudica la difusión del ajedrez. Para jugar  y aprender ajedrez, no hace falta ser ni erudito ni un portento mental, cualquier persona, independientemente de su cultura y de su coeficiente de inteligencia, puede ser si lo desea, un buen jugador de ajedrez.
Principalmente, éstas son las razones por las que enseño y divulgo todo lo que puedo el ajedrez.
Pero me gustaría volver a esa charla con Enrique Herrera y contar algunas ideas que estábamos pensando para esa jornada nocturna en Espartinas. Antes de hacer una pequeña relación de actividades, me gustaría reiterar que debemos implicar a todos los  organismos y personas que quieran participar y que las actividades, pueden hacerse de forma simultánea y que los participantes pueden si así lo desean, pasar de una actividad a otra, según sus gustos o preferencias. Algunas actividades que apuntábamos  de forma verbal, eran éstas:
a)    EL MONITOR DEL PUEBLO, consiste en que alguien de nuestro equipo, en un tablero mural o normal, enseñe los principios básicos del ajedrez a todos los ciudadanos  que lo deseen.
b)    LA PARTIDA DEL PUEBLO, así podríamos llamar a una partida que comenzaría como es natural con un tablero de ajedrez y su piezas sobre una mesa. Un jugador de nuestro equipo, haría las veces de moderador. Cada vez que una persona se acerque al tablero, se le ofrece que haga una jugada ( si no sabe mover, se le puede sugerir que recurra al monitor del pueblo), después que dicho ciudadano realice su jugada, se  anota en una planilla; luego otro ciudadano hará una jugada para  las negras y así sucesivamente hasta terminar la partida. Se  me ocurre que a cada paisano, se le puede dar una tarjetita donde figure el número y color (blancas o negras), para que luego por sorteo se premien algunas tarjetas con algún regalo. Sin que nadie se entere, me disfrazaré varias veces y realizaré tantas jugadas  como pueda, a lo mejor  me toca a mí algún regalito. ¿Qué os parece?... ¡qué bonito es vivir!
c)    LA PARTIDA POR EQUIPOS, esta partida se realizará con dos equipos escogidos al azar. Cada equipo estará constituido por un número de jugadores no muy grande, para que los comentarios entre ellos se realicen con más  fluidez. Cada equipo puede elegir  un coordinador, que será el encargado de comunicar cada jugada a la persona que mueva las piezas en el tablero mural. Con idea de impactar con el factor azar y hacer más interesante la partida, podemos hacer que algunas piezas tengan en el dorso un mensaje. Cada vez que se capture una pieza y sea retirada del tablero, se leerá en caso que tenga un mensaje. Algunas piezas pueden tener algún mensaje del tipo: un refresco para todos los del equipo que me ha capturado. Esta razón, también es de peso para que los equipos, no sean muy numerosos;  porque quien tenga que invitar podría tener un problema, por eso necesitamos que todas las instituciones se impliquen. Capturar la dama, podría premiarse (aprovechando que es verano), con un helado. Y dar jaque mate al rey ¡con una gran tortilla de patatas. Atención: Las jugadas erróneas no serán castigadas con coscorrones. Espero jugar disfrazado en uno de los equipos, para hartarme de patatas, refresquitos y helados; ya me las arreglaría para leer los mensajes y saber en qué piezas están y luego como un Ulises de tercera mano, me disfrazaría y me camuflaría para participar en la partida ¡Qué os parece?...¡qué bonito es vivir!
d)    CHARLA COLOQUIO, abriremos un espacio para hablar de temas ajedrecísticos a ser posibles elegidos por el público presente .Se podría terminar este acto con comentarios sobre una partida famosa, aunque lo más participativo es que los ciudadanos se animen a debatir sobre los temas propuestos. No sé si merece la pena disfrazarme aquí, a menos que a última hora, también haya algún regalo.
e)    PARTIDA SIMULTÁNEA, típico recurso para hacer jugar a varias personas contra un experimentado jugador. Las mejores partidas, podrían premiarse  por ejemplo con un libro. Si alguien está pensando que también me disfrazaré en esta actividad, ha  acertado ¡qué bonito es vivir! Lo malo es que no pueda acudir a todas las citas a la vez y me pase como a D´artagnan cuando retó casi al mismo tiempo, a los tres mosqueteros y tuvieron que hacer cola para batirse en duelo con él.
Para una sola noche de verano, quizás sea mejor no alargar la lista con más actividades, para que nos dé tiempo a terminarlas casi todas las propuestas anteriormente. También me gustaría que para otra edición, se hiciera una partida viviente con piezas que sean personas disfrazadas (también por esta razón, me pienso entrenar disfrazándome, no sólo para hartarme de cositas buenas) y que esos disfraces, sean diseñados y hechos por todos los ciudadanos que quieran colaborar con la idea. Bueno es hora de mandar este artículo, antes que comience esta jornada nocturna.
Sueño que un día el ajedrez, sea también una asignatura escolar; pero eso es otro tema. De esta forma, aún sería  más popular y más provechoso para todos.Quiero terminar con un fragmento de una carta que Ernesto Morphy, tío del genial jugador, Pablo Morphy, le escribe a su sobrino: “…y no olvides Pablo, que una vez que hayas aprendido a jugar al ajedrez, podrás aprender todo aquello que te propongas”.
Brindo porque un día, el ajedrez sea para el pueblo y el pueblo para el ajedrez y que a modo de reflexión leamos una sóla vez estas palabras que dedico a todos , también a mí mismo.
¡Feliz verano amigos! hasta septiembre… ¡qué bonito es vivir!
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Semidioses
Dedicado a todos, ajedrecistas y no ajedrecistas
!Descendientes de semidioses!
Subamos el nivel de nuestros ánimos.
Felices o desgraciados,
Alegres o tristes,
Risueños o serios,
Recordados u olvidados,
Recompensados o desterrados,
Libres o presos,
Queridos o traicionados,
Comprendidos o incomprendidos,
Amados u odiados,
Alabados u ofendidos,
Admirados o despreciados,
Sabios o ignorantes,
Hartos o hambrientos,
Solitarios o acompañados,
Sanos o enfermos,
Poetas o pragmáticos,
Recordemos todos, con optimista memoria,
Que un día, !fuimos semidioses!,
Y que el ajedrez como el sol, 
!Sale para todos!
Que el sol, como un faro en el horizonte,
Arrastre nuestros pesares y nuestras sombras,
!Disfrutemos la luz de los amaneceres!,
Que empiezan con la primera jugada de cada partida,
!Sol y ajedrez!, iluminad,
a todas las personas de todos los pueblos,
!Brindo por todos nosotros!
Ahora sí, hasta Septiembre,  ! Tostaos con el sol de la alegría !

Recordando a Vera Menchik

Vera MenchikEn ajedrez, como en la vida, muchas veces, damos por sabidas, ciertas cuestiones, que luego no resultan ser tan obvias. Con frecuencia nos apoyamos, de forma casi axiomática, en pilares, que por no ser revisados de cuando en cuando, no nos ayudan a seguir aprendiendo; pues nos creemos en posesión del conocimiento absoluto. Hace unos años, cuando dirigía las escuelas de ajedrez de La Federación Ceutí; durante una clase para principiantes, un jovencísimo alumno, me preguntó con total espontaneidad:
- ¿Qué vale más el caballo o la hucha"?.
En mi total ignorancia, no pude menos que sonreír, el niño, sonriendo también, corrigió de inmediato y dijo que había querido decir alfil, en vez de hucha. Yo le dije que esa forma del alfil, esa rendija, simbolizaba el yelmo de la armadura de un caballero de la antigüedad y que su valor, se consideraba equivalente al del caballo, a saber, tres puntos, como tres peones.
Contesté al joven alumno, como creo que lo haría cualquier monitor, pues yo mismo; queriendo unificar criterios, he preguntado a otros monitores de ajedrez, y en efecto todos me han respondido, hasta ahora, más o menos como yo respondí al joven principiante. Mi sorpresa, llegó cuando algún tiempo después, leí acerca del diseño actual de las piezas y que el autor de dicho diseño, el inglés Howard Staunton (1810-1874), quiso representar en la forma actual del alfil; más que un guerrero, un banquero en forma de hucha; porque en los tiempos modernos, todo gobierno se apoya en los recursos monetarios de su país. Por cierto, hablando de armaduras, debo decir que me alegro que cada vez sean más los arqueólogos, historiadores e investigadores, que opinan que el origen del ajedrez, no hace referencia a la guerra, sino a la filosofía, y que el ajedrez, es el simbolismo de una lucha de ideas y pensamientos, que nada tiene que ver con guerras, muertes y asesinatos.
A veces pienso que los niños, con su inmaculada claridad, ven más y mejor que muchos adultos, que nos dejamos engañar por cosas que creemos ciertas.
Hablando de cosas ciertas, se me viene a la memoria, un debate que mantuvimos en un curso de ajedrez para profesores, sobre si las mujeres, jugaban al ajedrez tan bien ( o tan mal) como los hombres. Yo daba por sentado, que dicho debate, no sería interesante; pues todos sabemos que cada vez, son más las mujeres, que compiten al mismo nivel que los mejores jugadores; pero una vez más y como casi siempre, me equivoqué; el debate fue muy interesante. Sucedió en Algeciras, en el Centro de Profesores (C.E.P.). En el año 1996, impartí un curso de ajedrez para profesores, con el nombre de “El Ajedrez como Asignatura”.El temario del curso, lo enfoqué de forma interdisciplinaria: ajedrez y ciencias, ajedrez y literatura, ajedrez y deportes, ajedrez y pedagogía etc. y también lo doté de técnicas de enseñanza, para que los profesores, tuvieran más facilidades a la hora de enseñar ajedrez a sus alumnos. Me divertí mucho durante las sesiones y desde aquí, quiero volver a agradecer al conjunto de profesores, la alta calificación que le dieron a dicho curso. Cuando hablábamos sobre el ajedrez como deporte, decidimos hacer un debate sobre las razones, por las que son menos las mujeres, que compiten en la cima del ajedrez mundial. Dado que el grupo de asistentes, era mixto, la visión general del tema era más interesante y enriquecedora.
Todos los participantes en general, estábamos de acuerdo en que la razón, residía en cuestiones sociales, que en general, han perjudicado la participación femenina en muchas áreas, como pueden ser: formación académica, accesibilidad laboral, participación deportiva, etc.
La sociedad en general, ha tendido a beneficiar más en muchos sentidos al hombre que a la mujer, esperemos que los tiempos sigan cambiando.
Nadie opinaba (no podía ser de otra forma), que la razón, radicara en la mayor o menor capacidad intelectual de la mujer, a todos nos parecía evidente, que la mujer tiene como mínimo, nuestro mismo potencial intelectual. Pero como había ganas de animar el ambiente y a mí me gusta ser lo más participativo posible, propuse al grupo, que hiciéramos una lluvia de ideas y debatir luego las razones más interesantes sobre la participación femenina en el ajedrez. Al cabo de un rato, más que una lluvia de ideas, era un torbellino de disparates. Eso sí, todo transcurría dentro del más divertido sentido del humor; esas profesoras y profesores, amigos entre ellos, se lo pasaban de lo lindo metiéndose unos con otros. Yo pensaba que si los alumnos, siempre vieran así a sus profesores, igual se contagiaban del buen sentido del humor de éstos.
Una vez acabada la lluvia de ideas, se recogieron “litros” de opiniones y seleccionamos las que nos parecían más susceptibles de debate y nos centramos sólo en tres de ellas.
La primera opinión sobre la que debatimos, era de carácter biológico, es decir la maternidad. Puesto que la mujer esta dotada de manera natural para ser madre, su capacidad de concentración es más dispersa que la masculina, pues ha de estar atenta a más cosas a la vez. Esta opinión, por supuesto es muy discutible y una vez expuesta, leí al grupo un fragmento de interesantísimo libro biográfico “Al ataque” de Damski y Tahl (1936-1992), donde el periodista Damski, le pregunta al excampeón mundial:
- Dime por favor, si alguna vez, durante una partida, te vienen a la mente, ideas que no tengan nada que ver con el ajedrez.
- ¡Continuamente!, nunca olvidaré, por citar un ejemplo, mi encuentro con el maestro Eugenio Vasiukov (Kiev 1964), durante uno de los campeonatos de la URSS. La posición en el tablero era muy compleja, y yo pensaba sacrificar un caballo. No era una variante muy clara, puesto que existían muchas posibilidades. Comencé a calcular y me horrorizó la idea de que el sacrificio fuera falso. Las ideas, se me amontonaban en la cabeza, una repuesta del enemigo correcta, en determinada situación, la traspasaba a otra variante y allí, naturalmente, ese movimiento era inoportuno por completo. Lo concreto es que en mi cabeza, se formó un montón caótico de movimientos, a veces incluso sin ninguna relación entre si, y el “árbol del análisis”, tan recomendado por los entrenadores, comenzó a crecer de manera monstruosa. No sé por qué, pero en ese momento, recordé la célebre poesía infantil de Chukovski: ¡Oh, que difícil es el trabajo/ de sacar un hipopótamo del pantano!. No podría explicar en base a que asociación de ideas, este hipopótamo, se metió en el tablero, pero la verdad es que, mientras los espectadores creían que estaba analizando la posición, yo pensaba en cómo demonios podría sacarse a un hipopótamo del pantano. Recuerdo que en mi cabeza, se amontonaban, cabrestantes, palancas, helicópteros e incluso una escalera de cuerda. Después de numerosos intentos, no encontré ningún método aceptable para sacar al hipopótamo del pantano y pensé con amargura: “¡Pues que se ahogue!”. Inmediatamente el hipopótamo desapareció del tablero. ¡Se fue solo! Y la posición, no resultó ser tan compleja como parecía a primera vista.
Otra idea que planteaba el grupo, estaba basada en un chiste que solía hacer el excampeón mundial, Vasily Smyslov (1921):
“Las mujeres, se concentran menos que los hombres, porque son incapaces de estar calladas durante tantas horas como ellos”.
Esta opinión, es aún más discutible que la anterior y no porque también hay mujeres mudas, sino porque creo que tienen tanto o más espíritu de sacrificio que los hombres. Naturalmente, esta opinión, la planteaban algunos profesores, para provocar las discusiones con las profesoras, en tono de broma, lo cual tampoco estaba mal. También se debatió sobre una cita del gran maestro inglés, Nigel Short; que yo saqué a la palestra: “Las mujeres, son más inteligentes que nosotros, se dedican menos al ajedrez, porque no les gusta perder su valioso tiempo”. Con esta cita, me gané un poco la simpatía de las profesoras, que empezaban a defender su causa con más ahínco. No hace falta decir que las chanzas y bromas eran cada vez más numerosas y contribuían a que el debate fuera más ameno. Yo quería hacer también el papel de moderador, además del de abogado del diablo; y el resumen final, concluyó con la generalizada opinión de que las mujeres, por haberse dedicado menos a los deportes en general y ser menos numerosas sus participaciones, les resultaban más difícil que a los hombres, llegar a la cima del ajedrez mundial. Pero habrá que confiar en que los tiempos están cambiando y las mujeres por derecho propio, igualarán en número de participación a los hombres, ya que en cuanto a talento, no tengo ninguna duda de que por lo menos. están al mismo nivel.
Vera vs MiesesEl debate en sí, no tenía mucha razón de ser, pero permitió que el grupo se conociera mejor y esto hizo que el resto de las reuniones, fuesen mucho más participativas. Desde esta página, me gustaría decir que no veo ninguna razón para que exista esa división entre ajedrez femenino y masculino. El ajedrez, es un factor socialmente integrador y todas las personas en principio, están capacitadas por igual para practicarlo. En la actualidad, son muchas las mujeres que compiten con plena igualdad, en muchos torneos con los hombres. Pero no siempre fue así; hubo que esperar que Caissa, nuestra diosa del ajedrez, nos trajera a la tierra una auténtica pionera, una mujer cuya personalidad, ayudó a popularizar entre las mujeres, nuestro juego.
El ser humano, ha inventado tantas deidades, que las hay de todas clases, en el caso de Caissa, podríamos decir que es remolona y tardía, pues nació en 1763, mucho después que se hubiera inventado el ajedrez; producto de la imaginación del poeta William Jones, que tenía entonces 17 años, pero el poema “Caissa”, se publicó en Oxford en 1772. En dicho poema, nuestra diosa propone al belicoso Marte, dios de la guerra, corresponderle a cambio que invente un juego maravilloso. A Caissa, le critico además de no saber que el ajedrez estuviera inventado, que correspondiera a un dios beligerante, ya que cualquier guerra, es una maldición para la humanidad. Pero en fin, como el amor es ciego… habrá que perdonar a la diosa.
Club Vera MenchikComo no creo mucho en los dioses, debo suponer, que la pionera a la que me refería, tuvo unos padres humanos. De padre checo y madre inglesa, nació para gloria del ajedrez, Vera Francevna Menchik, el día 16 de noviembre de 1906 en Moscú. Aprendió a jugar a los nueve años y en 1921, se trasladó con su familia a Inglaterra. Vera, tuvo como profesor de ajedrez al gran maestro húngaro, Geza Maroczy (1870-1951), jugador de estilo posicional, como demuestra el sólido esquema de peones y piezas, que lleva su nombre, (formación Maroczy). Maroczy, era además un gran técnico en finales sobre todo, los de damas y peones. La inteligentísima e intuitiva Vera, adquirió pronto los conocimientos necesarios para tener una comprensión general de cualquier posición, que pudiera surgir durante la partida. Vera, conjuntaba armónicamente, un talento natural inmenso, junto a una gran capacidad de trabajo y con este binomio infalible, consiguió un nivel de juego, que le hizo competir por igual con los mejores jugadores de su tiempo. El excampeón mundial, José Raúl Capablanca, decía de ella, que era la única mujer de aquel tiempo, que jugaba como los hombres. En efecto, la genial Vera, fue la primera, pero no la única; tras ella, paulatinamente, otras jugadoras, fueron compitiendo con nivel similar al de los hombres. Tras derrotar a Sonja Graf en 1927, Vera obtuvo el campeonato mundial femenino, título que retuvo hasta su trágica muerte. Fue campeona mundial, nueve veces seguidas.
Entres los jugadores coetáneos de Vera, se bromeaba afablemente sobre la afiliación al club Vera Menchik. Dicho club, sólo podía estar constituido por los jugadores que hubieran tenido el honor de perder con nuestra heroína. El club Vera Menchik, se fundó en el año 1929 durante el torneo de Carlsbad, ajedrecística ciudad de la región de Bohemia, perteneciente como sabemos a la actual República Checa. Por lo visto, al teórico y fuerte jugador austriaco, Albert Becker, se le ocurrió proponer irónicamente, que todos los maestros que perdieran con la campeona femenina, debieran ingresar en un club, que se denominaría, “Club Vera Menchik”. Becker, parecía tener muy claras las cosas, es decir, que él, no perdería con Vera, pero por ironías del destino, él, fue el primero en ingresar en el club; y es que como dice un antiguo refrán: en boca cerrada, no entran moscas.
Todos los maestros que perdían con Vera, firmaban en el libro de inscripción, Becker (1896-1984), fue el primero, pero tras él, muchos de los mejores jugadores de la época, ingresaron en el club, como por ejemplo: Saemisch (1896-1975), fuerte jugador alemán de combinaciones brillantes y teórico que ha dado nombre a varios sistemas de aperturas, Colle (1897-1932), campeón de Bélgica e inventor del sistema de apertura que lleva su nombre, Reshevsky (1911-1992), gran maestro de origen polaco, varias veces campeón de Estados Unidos, Golombek (1911-1995), campeón de Gran Bretaña en tres ocasiones, Yates (1884-1932), autor de varios libros y seis veces campeón de Gran Bretaña, Erich Eliskases (1913-1997), fortísimo jugador que defendió las selecciones de ajedrez de tres países, Austria, Alemania y Argentina , Akiba Rubinstein (1882-1961), candidato al título mundial uno de los mejores jugadores de la historia, y para muchos, el mejor finalista de todos los tiempos, Tartakower (1887-1956), uno de los jugadores más cultos y polifacéticos de la historia, Sir George Thomas (1881-1972), uno de los mejores jugadores británicos de su tiempo, etc.
La lista por supuesto, es mucho más larga y repleta de primeras figuras, lo cual demuestra la fuerza de nuestra querida Vera Menchik. Sobre esa larga lista, me gustaría comentar dos anécdotas. La primera, tiene como protagonista nada más y nada menos que a Max Euwe (1901-1981), campeón del mundo durante los años (1935-1937), que sólo después de perder con Vera en el torneo navideño de Hastings (1931-1932) y por tanto, formar parte del club; conquistó el título mundial. A este formidable gran maestro holandés, “se le otorgó el honor”, de ser presidente del club.
La segunda anécdota, hace referencia al jugador indio, Sultan Khan (1905-1966), el cual, después de ingresar en el concurrido club, no quiso volver durantes dos años a su país, por miedo a las burlas de sus compatriotas. Sobre este jugador, me gustaría decir, que su verdadero nombre era, Nawab Malik Mohamed Umar Hoyat Khan, y que fue campeón de La India (1928), y del imperio británico (1929). En algunas fuentes, he leído que era de nacionalidad paquistaní, de todas formas, durante dos años, daba igual de donde fuese; pues no pensaba volver a su país. Por otra parte, en esos tiempos, anteriores a la miserable Segunda Guerra Mundial, las divisiones territoriales, eran distintas a las de hoy en día.
En 1937, se casó Vera, con Rufus Henry Streatfeild Stevenson, quien fuera secretario de la federación británica de ajedrez y obtuvo la misma nacionalidad que su marido. El señor Stevenson, era muy amigo de Edward John Moreton Drax Plunkett, XVIII Barón de Dunsany (1878-1957); más conocido por Lord Dunsany (¡qué alivio, poder abreviar su nombre!), hombre muy versado y prolífico en cuestiones literarias, además era muy aficionado a nuestro arte. En 1943, durante la Segunda Guerra Mundial (yo diría, Inmunda Guerra Mundial), Lord Dunsany, le dedica a su amigo, un poema que habla del daño que está causando dicha guerra, y de cómo jugar al ajedrez, es mucho mejor que aniquilar vidas y ciudades.
Además, este poema, por varias razones, es estremecedor para mí, y la razón principal, es que me parece profético, pues de alguna manera, parece que anunciara la terrible e injusta muerta de mi querida y admirada Vera. Ahí va el poema que Lord Dunsany, dedica al señor Stevenson.
Dicen que el arte, no sirve para nada;
que las plácidas veladas jugando al ajedrez,
la emoción, el triunfo y la tregua
a las preocupaciones, carecen de valor.

Y no obstante, si todos aquellos, cuyo fin
es  dañar al hombre, jugaran ajedrez,
aún  tendríamos en pie, ciudades,
que ahora, son polvo entre los muertos.
 
 
Dedicado a Rufus Henry Streatfeild Stevenson, administrador del ajedrez británico, esposo de Vera Menchik.
Publicado en el British Chess Magazine Abril de 1943.
A pesar de las sutilezas poéticas perdidas, debido a la traducción, me emociono cada vez que leo este poema.
Vera Menchik, además de ser una gran ajedrecista, era una mujer muy cordial, humilde y una gran trabajadora. Hasta el día de su muerte era editora de la famosa revista de ajedrez Chess.
La tragedia voló sobre el cielo de Londres, un 27 de Junio de 1944. La muerte, dejó caer su guadaña en forma de explosión. Vera Menchik, murió junto a su madre y su hermana al estallar una bomba sobre su casa. Me sobrecoge una terrible angustia, cada vez que recuerdo este suceso.
Creo que para rendir un sentido homenaje a esta gran mujer, lo mejor es reproducir la selección de partidas jugadas por ella, que se adjunta al final de este artículo.
He decidido, pidiendo perdón y permiso a la musa Euterpe (ya que la inspiración, no me ha sido dada), dedicar unos versos a nuestra recordada jugadora. Con el corazón , más que con la técnica, ahí van para ella.

Stevenson  SONETO PARA VERA

Cayó del cielo el asesino ataque,
terrible celada, la muerte trama,
raptando, del tablero nuestra dama,
golpea la parca, con injusto jaque.

Borrar quiero el día del almanaque,
que la ira de la guerra, te reclama.
Para regresarte, mi voz te llama,
suplicando al dios Marte ,que se aplaque.

Eterna vivirás en la memoria,
de los que admiramos tu sutil arte.
Para jugar contigo…. ¡mi alma espera!,

Figura mágica eres de la historia,
Rabia  y alegría siento al recordarte…
¡Quiero entrar en tu club, amiga Vera!

Ajedrez, lenguaje universal

Antes de comenzar, quiero felicitar desde aquí a mi amigo y compañero de equipo, Cayetano, por el nacimiento de su hijo, ¡enhorabuena! Y si tu hijo te deja menos tiempo para el ajedrez, pues ….¡ te aguantas! … ya sabéis los que me conocéis, la de torneos y actividades ajedrecísticas, en las que no puedo participar,….pero ni siquiera el ajedrez es tan sublime como mi hija Sara …otra vez felicidades amigo Cayetano, espero que un día, ”nuestros peones“, coronen y voluntariamente formen parte de nuestra familia ajedrecista.
No sabía cómo titular este artículo, ni me importaba el título, pues sólo me basaré en experiencias propias, a través de las cuales, trataré de reflejar cómo personas de muy distintos países e idiomas, se pueden comunicar y entender bajo el lema de los ajedrecistas “ gens una sumus” … somos un pueblo…una familia, etc.
Antes que Internet, fuera un medio habitual de comunicación, mediante el cual, podemos jugar a tiempo real partidas de ajedrez con jugadores de cualquier parte del mundo, mucho antes de esta nueva era tecnológica; el ajedrez, era un medio de comunicación por sí mismo. Y ante la magia de sus incontables combinaciones y su inmensurable arte, nos reuníamos, como seguimos haciéndolo en la actualidad, todos los enamorados de nuestra diosa Caissa.
No sé si tendrán interés para los lectores, algunas experiencias vividas por el autor de estas líneas; pero intento compartir una de las múltiples dimensiones del ajedrez, en este caso, el de la comunicación .
Durante el verano de 1983, me “exilié “ por voluntad propia, trabajando en el chiringuito llamado Baratísimo, localizado en la algecireña playa de Getares a doscientos metros aproximadamente del margen izquierdo del río Pícaro en plena desembocadura. El nombre del chiringuito, no sólo era un reclamo publicitario, era además, la combinación de términos que empezaban por la palabra bar, como Barataria ( la famosa ínsula que se le prometió gobernar a Sancho Panza) y otras palabras menos legendarias como el adjetivo barato.
Sólo para ver a mi madre alguna tarde, no salí nunca de allí en todo el verano. Fue un verano estupendo, de esos inolvidables y no sólo porque el objetivo guardar provisiones para el invierno como las hormigas, quedó cubierto, sino porque para una persona tan tímida como yo era entonces, el tener que tratar con los clientes del chiringuito y con los vecinos de las casetas contiguas, me ayudaron a socializarme un poco y parecer cada vez más una persona.
Mi trabajo allí consistía en ayudar en la cocina ( por suerte nadie se envenenó ) en cargar y descargar todas las cajas de bebidas y alimentos ( no recuerdo que ninguna caja se rompiera ) y en hacer las guardias quedándome a dormir todas las noches para custodiar el chiringuito Baratísimo, dado mi segundo apellido; fue tarea fácil. Por otro lado, todos mis paisanos saben que en ese tiempo el camino para llegar a Getares sólo contaba con una vereda polvorienta y que en la playa no había ni tendido eléctrico ni agua potable corriente. El agua corriente que había era la que movían los vientos: Levante y Poniente, y era salada; creo que la sigue siendo. Pero en general un enclave geográfico tan bonito, era un lugar privilegiado para pasar un ajetreado ( quizá mejor ,ajedrezado ) retiro veraniego.
Ya va siendo hora que hable de ajedrez, pero hablaré de ajedrez “chiringuetero”, en el que uno de los alicientes, es que al Baratísimo, podía llegar cualquier turista de cualquier parte del mundo. Tan sólo a dos decenas de kilómetros, en línea recta, según se veía al mar desde el chiringuito, se encuentra la costa africana, y a una decena, se encuentra Gibraltar. Justo allí, donde empieza o acaba ese crisol de culturas llamado Mar Mediterráneo, pasé aquel lejano y caluroso verano. Hablo de todo esto (aunque no sé bien por qué), para explicar que dada la zona, no era nada raro que cualquier ciudadano del mundo, podría pasar por allí. En efecto, en esos meses, jugué muchas partidas de ajedrez con muchas personas que por desconocimiento del idioma, nunca llegamos a conversar; pero el ajedrez era nuestro medio natural de comunicación.
Una tranquila tarde, mientras debido al efecto Foen, el Peñón de Gibraltar, estaba cubierto de nubes (la montera, como es conocida en Algeciras), el viento de levante, hacía que la temperatura fuera menos calurosa. Era la hora de tomar café (para mí, todas las horas son las del café), cuando un grupito formado por cuatro jóvenes alemanes (yo entonces, era casi tan joven como ahora), entraron al chiringuito, en sus expresiones se notaban que tenían auténtica hambre. Pidieron refrescos y bocadillos y mientras los devoraban con verdadero apetito, el mayor de ellos en edad, prestó atención y miraba pensativo la posición que había en el tablero, donde yo reproducía una partida de ajedrez .Una vez atendidos, regresé al tablero y continué reproduciendo la partida. Gunther, que así se llamaba el de mayor de ellos, se acercó al tablero y como los gestos y el lenguaje corporal, hablan por nosotros, superando la barrera del idioma; al momento y sólo con mover las piezas, nos pusimos a analizar la partida en cuestión y los amigos de Gunther, de inmediato también participaban de los comentarios de la partida. Recuerdo que cada vez que la posición se decidía mediante un golpe táctico brillante, Frank uno de los amigos de Gunther, emitía un ruido de sorpresa que a mí , se me antojaba algo parecido a un oso que estuviera contento .Todos parecíamos osos y no sólo por lo mal que analizábamos, sino por los ruidos de sorpresa que hacíamos a coro para imitar a Frank, si esta reunión hubiera tenido lugar tres años más tarde, hubiéramos acabado haciéndole la ola mejicana a Frank , tan famosa después del mundial de fútbol. Por cierto el oso es el representante de Berlín la ciudad de donde provenían, pero en mi mente estaba más tiempo la ciudad de París y en mi imaginación pensaba que en vez de en el Baratísimo, estábamos en el famoso y ajedrecístico café de La Regence, donde acudían los intelectuales de los siglos XVIII y XIX ,congregándose en torno al ajedrez. El mismísimo Pablo Morphy, cuando viajó a Europa, hizo historia en ese histórico café.
Una vez acabados los análisis de la partida que yo reproducía, pusimos también en marcha mi reloj de ajedrez, con la lógica y agradable idea de jugar partidas rápidas con estos que junto a mí, formamos un grupo de plantígrados ajedrecistas, nos divertíamos como auténticos osos felices, y así estuvimos hasta altas horas de la madrugada. El nivel no era muy alto, más o menos el mismo que pudiera tener el oso Yogui, pero recuerdo una partidita contra Frank que fue muy divertida y muy coreada por el canto de las risas.
B; Frank N: Rafael Glez Custodio.   APERTURA : Philidor con colores cambiados “irregular” o “apertura cavernícola.”
1 e4 e5 2 d3 Cf6 3 Ce2 el desarrollo de las blancas es muy lento ,yo esperaba que se jugara 3 f4 seguido de 4 Cf3 3..Ac5 4 f3 esto es muy pasivo y un error 4..d6 siguiendo mi desarrollo de piezas 5 Ag5 otro error, pero la técnica ajedrecística no es lo que importa en este artículo .Ahora jugué la ganadora 5…Cxe4! Y en este momento ,Frank ,creyendo que yo perdería mi dama: miró a sus amigos y vociferó algo parecido a una risa : “jaaaaaaaaaaaaaaaaajjaaaaa” no sé cómo se ríen los osos, pero debe ser algo parecido a lo que hizo Frank y su alfil ,pareció silbar en el aire y a la velocidad del rayo jugó 6 Axd8 capturando la dama ,con gesto feliz, naturalmente yo jugué la devastadora 6..Af2 mate y no pude reprimir una risa parecida a esta:”rejaaaaaaaaaaaaaaaajjaaaaaaaa” y entonces todos ,incluidos el propio Frank , nos partíamos de risa. Contagiados por el encanto del Ajedrez seguimos jugando hasta la cena y bajo la luz de los farolitos de gas, cinco osos rieron hasta altas horas de la mañana. Por cierto en todo el tiempo, no hablamos nada de alemán ni español, pero comunicándonos mediante el ajedrez cinco personas nos destornillábamos de risa a orillas del mar.
Pocos días después de jugar con estos amigos berlineses, apareció como un kamikaze un turista japonés y no digo lo de kamikaze porque fuera a perder conmigo sino porque rápido como el viento divino que también significa esa palabra; cuando levante la vista del tablero vi. que el con gestos me indicaba que jugáramos una partida.
“Muchaguacha” que así llamaba a este amigo japonés por su eterna sonrisa, pues parecía tener los labios separados por palillos invisibles; durante aproximádamente una semana, por las tardes a la hora del café; el pedía bocadillo de tortilla, café y partida de ajedrez conmigo. De las muchas partidas rápidas que jugamos recuerdo en especial una en la que “Muchaguacha” cayo en la popular celada de Damiano.
B: R.G.Custodio N: Muchaguacha. DEFENSA Damiano
1e4 e5 2Cf3 f6? Esta defensa hace siglos que está refutada pues esta jugada es pasiva y mala 3Cxe5! fxe5 Esta jugada pierde de inmediato, era mejor intentar complicar mediante 3….De7, 4 Dh5+ Re7 También pierde 4…g6 por 5Dxe5+ seguido de 6Dxh8 5 Dxe5+ Rf7 6 Ac4+ Rg6 7 Df5+ Rh6 8 d4+ g5 9 h4 y en este momento Muchaguacha con mucho sentido del humor, se rindió diciendo “okay” Y conservando su sempiterna sonrisa y su tenacidad habitual siguió jugando durante varios días muchas partidas conmigo. Tampoco durante las visitas de Muchaguacha intercambiamos palabras ni en japonés ni en español, pero el ajedrez era nuestro intérprete común tanto de la diversión como del sentido del humor.
A los pocos días de despedirse Muchaguacha llegaron al Baratísimo una pareja de holandeses: Claudia y su marido Jan. Estuvieron comiendo en el chiringuito, no sé cómo pero sabían que a mi me gustaba jugar al ajedrez. Una vez que comieron, Jan en correcto español me preguntó si quería jugar con ellos, le contesté que podría atenderle mejor si vinieran por la tarde; a la hora del café. Y en efecto, aquella misma tarde jugamos varias partidas. Claudia no sabia nada de español y yo nada de holandés, pero esta vez nos ayudaba Jan a entendernos mejor, además ellos como buena pareja, jugaban en consulta. Mediante Jan, supe que el padre de Claudia era amigo íntimo del excampeón mundial y expresidente de la FIDE el erudito Max Euwe. El nivel de juego de la pareja era mejor que el de los alemanes y el japonés. Aquella tarde jugamos dos partidas lentas y luego varias rápidas de 5 minutos. Recuerdo que una de las partidas lentas, la gané muy rápido, mediante esta curiosa secuencia de jugadas en el Ataque Veresov.
B: R.G.Custodio N: Claudia y Jan
1d4 Cf6 2Cc3 con idea de jugar e4 e ir preparando el enroque largo 2….d5 3Ag5 queda así planteado el popular ataque Veresov 3…Af5 lógica y buena jugada de desarrollo, también es muy practicada la mas sólida 3…Cbd7. 4 f3 preparando e4 luchando así por el centro. 4…e6 tan natural como mala pues pierde pieza de inmediato 5 e4 de esta forma, gano una pieza en todas las continuaciones posibles. La partida continuó 5…dxe4 6 fxe4 Ag4 7 Axf6 Dxf6 8 Dxg4 ganando fácilmente, recuerdo que Claudia y Jan se miraron con sorpresa y me felicitaron por la victoria aunque a decir verdad no hay mérito alguno en esta partida ,sólo tuve que repetir lo que ya conocía. Durantes varias tardes seguimos jugando los tres, hasta que las vacaciones de verano se les acabó .En la navidad de aquel año, recibí una bonita postal de la ciudad de Amsterdam, que Claudia y Jan, gentilmente me enviaron.
Es cierto que el ajedrez, hace amigos y con algunos de ellos, jamás he podido conversar aunque sí jugar y pasarlo bien. Aún recuerdo más casos donde el único idioma, era el ajedrez y aún así siempre tuve la sensación que la comunicación fue casi telepática pero plena y grata y para una persona tan tímida como yo era en aquel tiempo, resultó ser de gran de gran ayuda. Con el paso del tiempo, he ido dándome cuenta que con un poco de voluntad, la comunicación es casi siempre posible. También quiero decir que siempre que he viajado, me ha acompañado como fiel aliado un tablero de ajedrez y en muchas ciudades, se ha repetido la misma historia; que en cuanto aparece un tablero, todas las personas aficionadas al ajedrez, nos congregamos en torno a él. Tengo la seguridad ,que de entre todos los que leéis estas líneas a alguno de vosotros ,os habrá ocurrido alguna situación similar a las que os he comentado aquí; si así ha sido ,os felicito y me alegro por vosotros y por toda la familia del ajedrez …”gens una sumus”.

Ajedrez tras los cristales

Todos lo aficionados, sabemos del fuerte magnetismo que el ajedrez ejerce sobre nosotros. A veces, bien por no ser socio de una entidad privada, bien por desconocimiento, o bien por otras múltiples causas; hemos tenido que conformarnos con seguir el transcurso de una partida de ajedrez, asomados por los cristales de una ventana que nos separa como enemiga frontera del cálido y mágico ambiente del interior de una sala de ajedrez.
Sonja GrafA mi memoria, acuden como aliadas del título de este artículo, algunas anécdotas que iré contando a falta de otro recurso, por el lógico criterio de la cronología. Tanto el ajedrez, como el cristal, son invenciones antiquísimas, por eso supongo que alguien antes que mi admirada Sonja Graf (1912-1965), se habrá detenido ante un ventanal, contemplando el desarrollo de alguna partida jugada en el interior del edificio, pero quiero cederle la palabra a esta gran ajedrecista alemana y que ella misma, desde su libro” Una mujer ajedrecista” nos cuente el siguiente relato…
“Un día, tenía yo veintiún años, al salir de compras, pasé por delante de uno de los cafés mas conocidos de Munich, donde se jugaba al ajedrez. ¡Qué a gusto me detuve delante¡ Aquél era mi mundo!, me paré delante del gran ventanal que da a la calle y miré…. En primer plano un hombre jugaba al ajedrez con una jovencita, y detrás del amplio local jugaban muchos ajedrecistas. Entonces observé a las personas y me parecieron absolutamente corrientes. La partida jugada precisamente delante de mis ojos, entre hombre y jovencita, me cautivó tanto que mis facciones instintivamente debían delatar todos mis pensamientos. Cuando la muchacha jugaba, a mi entender catastróficamente, dominaba los músculos de mi cara una rabiosa expresión de desencanto, mientras que después de las buenas jugadas del hombre, se podía ver en mis facciones una amigable expresión de asentimiento. Así estuve cerca de dos horas y media delante de Dr Dycckhoffesa ventana sin que en el mundo de mis pensamientos existiera otra cosa que el ajedrez. Repentinamente fui arrancada de mi observación. Un ajedrecista se hallaba a mi lado disculpándose y aclaró que había comprendido, por mi actitud, lo aficionada que yo era al ajedrez y que por tanto, debía de entrar y jugar alguna partida. Magnífico pensé. Mis deseos iban a cumplirse. Al principio contesté titubeando, que no podía jugar porque solamente sabía lo que había visto en mi casa. Pero el ajedrecista insistió: - Ahora debe usted venir, hemos comprobado que le gusta el ajedrez y no la dejaremos ir.
 ¿Qué podría entonces hacer ?.Le seguí al interior del café, me buscó un contrario, del cual no tuve interés en saber quién era, y fue cómico… le gané. Los aplausos parecían no tener fin. – Usted debe venir todos los días – me dijeron- y puede llegar lejos en el ajedrez con sólo que lo desee.
¿Qué importaba la riña y demás por llegar cerca de cuatro horas tarde a mi casa?. Mi decisión estaba tomada; ya tenía suficiente edad y decidí volver y dedicarme a mi querido ajedrez. Cerca de nueve meses estuve de esa forma en el Club de Ajedrez de Munich, y ya desde las primeras semanas, observé que un señor parecía interesarse vivamente por mi juego; casi diariamente estaba allí, mirando mis partidas, a veces durante horas, sentado a mi lado y sin hablar. Aunque aquella persona no me había importado, llegó un día que ocurrió lo contrario. Era martes de Carnaval y yo llegué al Club disfrazada de botones; había gran concurrencia y yo tuve que enfrentarme con un gran número de rivales; a uno tras otro fui dando mate, con gran regocijo del público, y tras esta exhibición me llamó aparte el mencionado señor que durante medio año me había estado observando y que resulto ser el Dr. Dyckhoff. Se entabló el dialogo:
 -Jovencita, ¿cuándo ha aprendido a jugar al ajedrez?
-¡Nunca! -fue mi pronta respuesta.
-¿Cuántos libros de ajedrez ha estudiado usted?
-Pero, ¿es que existen libros dedicados al ajedrez? –y solté una franca carcajada.
-Usted es ya un pequeño genio del ajedrez y yo intentaré que sea una maestra mundial
-Magnífico, ¡gran maestro!
Por poco me da un sincope. Así se convirtió el Dr. Dyckhoff en mi profesor. Me enseñó los principios fundamentales del Dr. Tarrasch. Un estilo abierto y libre en consonancia con mi temperamento, fue la base para mi enseñanza.”
Por cierto el libro de Sonja Graf, ”Una mujer ajedrecista”, también lo he visto con otro título: ”Así juega una mujer”,que personalmente me parece un título mas sugestivo. Así comenzó la formación ajedrecística de una de las mejores jugadoras de todos los tiempos. Como seguramente sabrá el lector de este artículo, el Dr. Eduard Dyckhoff (1880-1949), fue campeón mundial por correspondencia en 1930.
El texto narrado por la entrañable Sonja Graf, esta sacado íntegramente de un libro de Julio Ganzo, titulado “Ajedrología”, que el director de esta página, Antonio Manrique, me prestó hace ya casi dos meses y aunque ya lo he leído, aún no se lo he devuelto (¡qué vergüenza!), tranquilo Antonio, que te lo devuelvo seguro y gracias por tu generosidad y ayuda.
La siguiente anécdota, es de transmisión verbal, no he hallado ninguna fuente escrita, pero creo en su veracidad (al menos en lo fundamental), porque salvo algunos detalles diferentes, todos los testigos que me la contaron, coinciden en los detalles importantes. Durante los doce años que jugué con el equipo del Casino de Algeciras, me contaron muchas anécdotas y vivencias que ocurrieron en aquella anacrónica y obsoleta entidad. De todas ellas, la que más me impactó, es la que contaré a continuación, según la versión de mi desaparecido amigo, Antonio Pérez Iglesias, un genio del humor y de las rápidas caricaturas a lápiz. Acordándome de él y en su memoria, ahí va, la siguiente anécdota de ajedrez tras los cristales.
Plaza alta“ A finales de los años sesenta del pasado siglo, como tantas tardes, estábamos jugando al ajedrez, aquí en esta sala ( en ese tiempo, la sala de ajedrez del Casino, estaba en la parte de abajo y era la mejor de todas las salas, entre otras razones, por su magnífica vista, sus ventanales, permitían divisar la Plaza Alta, uno de los símbolos de mi ciudad),y mientras comentábamos las incidencias de una partida, jugada entre los jugadores “B” y “N”,observé cómo se acercaba un señor, desde La Plaza Alta, hacia donde estábamos nosotros. Dicho señor, durante mucho tiempo, estuvo asomado por los cristales, observando la partida entre B y N. Los gestos del señor, su aire de extranjero y su extraña gabardina, comenzaron a llamar la atención de todos los jugadores que estábamos en la sala. El misterioso visitante, cada vez que movía el jugador B, parecía complacido, pues éste, paulatinamente incrementaba su ventaja; y justamente, sus gestos indicaban lo contrario cuando correspondía mover al jugador N. Cuando el jugador N, se percató de lo que ocurría, abandonó la partida y volviéndose hacia el enigmático espectador, le indicó que entrara para jugar contra él. l paciente observador, le decía tras los cristales, que el portero del Casino, no le dejaba pasar. El jugador N, se fue rápidamente a hablar con el portero para que éste, dejara entrar al hombre que miraba por la ventana. Todos pudimos oír desde la sala, el diálogo entre el jugador N y el portero.
El jugador N, decía:
-deje usted pasar al señor de la ventana, el de la gabardina; que no se irá sin perder conmigo.-
Tras este breve trámite “burocrático”, el señor de la gabardina, entró a la sala de juego .Con acento extraño pero cordial, saludó a todos y se dispuso a jugar contra el jugador N. Una tras otra, todas las partidas fueron ganadas fácilmente por el visitante. El jugador N, muy contrariado, decía a todos en tono de excusa:
-Esta tarde, estoy muy despistado, no estoy para jugar.
No pudiendo creer lo que sucedía, el jugador N, preguntó al desconocido jugador:
Alberic O´kelly de Galway -¿Cómo es posible que me gane usted con tanta facilidad?, he sido varias veces campeón del Casino y nadie me ha ganado tantas veces seguidas.
La identidad de nuestro personaje, seguía siendo una incógnita, pero éste contestó de de esta forma:
-hace mucho que en mis libros de ajedrez, recomiendo no jugar las aperturas de la manera que usted las ha jugado, pues ya están refutadas.
 Un asombro general se manifestó en las caras de todos los presentes, y el jugador N, casi con timidez, preguntó:
-¿pero usted quién es?
En torno al visitante, la expectación se cortaba en el aire, y éste respondió:
-disculpe que no me haya presentado, pero con sus prisas por jugar, se me olvidó hacerlo. Soy Alberic O´kelly, gran maestro y campeón de Bélgica.
Un murmullo de asombro y alguna que otra risa se oyó en la sala.
En efecto, Alberic O´kelly de Galway (1911-1980), fue siete veces campeón de Bélgica y campeón mundial de ajedrez por correspondencia. Dudo mucho que el jugador N, con quien yo mismo he jugado varias veces, aunque no se encontrara despistado, pudiera vencer a O´kelly. El gran maestro belga, aprovechando su invitación al malagueño torneo “Costa del Sol”, decidió visitar Gibraltar y algunas ciudades de la comarca. Así es, como una buena tarde, apareció por Algeciras. Por cierto, la variante de la defensa siciliana que comienza con este orden de jugadas: (1e4 c5 2Cf3 a6), es mundialmente conocida como variante O´kelly.
Antes de comenzar con el último suceso de ajedrez tras los cristales, quisiera pedir perdón públicamente por mi osadía y por gastar una broma a un dependiente del Corte Inglés de Las Palmas. Lo hice sin pensarlo y por supuesto sin ánimos de ofender a nadie, sólo por divertir a mis compañeros de equipo. Divertirnos y reír mucho, era algo muy habitual entre nosotros, y me siento muy orgulloso de haber formado parte de aquel equipo, pues no es nada fácil ser campeones durante doce años seguidos de la provincia de Cádiz; ningún otro equipo, lo ha conseguido en toda la historia del ajedrez gaditano. El siguiente relato, sucedió en la primavera de mil novecientos ochenta y uno ¡cómo pasa el tiempo! y a pesar de todo, lo recuerdo como si hubiera ocurrido ayer… Tras eliminar al equipo campeón de Ceuta, nos tocó enfrentarnos con el equipo de Córdoba. Aquella eliminatoria, fue muy tensa y dramática, entre otras razones porque quien venciera, le tocaba por sorteo viajar a Las Palmas y estábamos locos de ganas que nos correspondiese a nosotros viajar (hace poco, en el mes de noviembre volví a Las Palmas, pero aunque me hacía ilusión, no fue como la primera vez); después de muchas horas y de largas y fatigosas partidas, conseguimos vencer a los cordobeses… ¡eureka!, ¡qué bonito es vivir!, ¡nos vamos a Canarias !.
Corte Inglés de las PalamasDe aquel mágico e inolvidable viaje, tengo recuerdos y sensaciones muy agradables; sólo tres detalles no tan agradables, hacen que a veces sienta un sabor agridulce. Uno de ellos fue que bebí agua del grifo del lavabo del hotel, era como beber veneno que aunque nunca lo he probado, después del trago, no me hubiera importado; pues quería morirme del asco tan grande que sentía.
El segundo detalle con sabor también amargo, me lo produjo la pérdida de mi primera partida contra el fuerte jugador Juan Martín, eché por tierra una sencilla posición de tablas; aunque la segunda partida me fue favorable y gané en buen estilo.
El otro “detalle enturbiador”, de tan gratos recuerdos, es el que os contaré a continuación. Desde nuestra llegada al aeropuerto de Gando, fuimos muy bien tratados por el equipo de Las Palmas, capitaneados por el excampeón de España, José Miguel Fraguela. Durante toda nuestra estancia, hasta el regreso; todo fueron atenciones para nosotros, doy las gracias nuevamente a todos desde estas líneas. La invitación a almorzar en la Casa de Andalucía, el libro de Rey Ardid “Finales de Damas” y la colección de la antigua revista Ajedrez Canario, son regalos que siempre agradeceremos.
El primer encuentro, terminó con empate a dos puntos (cada equipo, estaba integrado por cuatro jugadores) y sólo yo, fui el único de mi equipo que perdió; pero el resultado global de la primera jornada fue muy bueno para nosotros. Como comentaba antes mi posición era de tablas pero me despisté y terminé perdiendo. Aquella noche dormí muy mal pensando que de no perder, habríamos derrotados a un equipo que contaba en sus filas con el mítico Bent Larsen, otrora candidato al título mundial, que aunque no jugó de alguna manera su arte ajedrecístico, gravitaba sobre nosotros.
Al día siguiente, mientras desayunábamos se nos ocurrió acompañar a nuestro compañero de equipo José Carlos Aranaz (quien ganó un largo e interesante final a Sergio Cabrera, una joven promesa del ajedrez canario de aquellos tiempos), al Corte Inglés, para comprar material de dibujo, pues el iba a comenzar a estudiar arquitectura en Sevilla. Por esos designios incompresibles del destino, hoy en día, José Carlos, sigue siendo compañero mió del equipo de Espartinas; (qué tío más pesado). Javier de Luís, fue el único que quiso quedarse en el hotel. Javier Tarrio, José Carlos y yo, salimos a pasear y “ver mundo”. Recordaré siempre, que antes de entrar al centro comercial; Javier Tarrío, tuvo un extraño presagio y lo de extraño lo digo por la firmeza con que lo dijo:
- Rafael, hoy estarás inspirado y jugarás una gran partida.
Un tanto sorprendido respondí:
-Magnífico Javier, como tienes poderes, por favor baila la danza de la lluvia, para que llueva, que hace mucho calor.
Riéndonos, entramos y salimos del Corte Inglés, pero entremos primero. José Carlos, se perdió en busca de sus bártulos de estudio y Javier y yo, íbamos buscando libros de ajedrez; pero mientras nos dirigíamos a la sección de libros…¡zas!, vimos que tras los cristales de un mostrador, un dependiente, jugaba una partida de ajedrez con una computadora de exposición. No hace falta decir que las máquinas de ajedrez de hace más dos décadas, entendían de ajedrez lo mismo que yo entiendo de informática, es decir, absolutamente nada. Por curiosidad y por algo de magnetismo, nos acercamos para observar mejor esa máquina, que tras los cristales, parecía receptiva de jugar con nosotros.
El dependiente, de manera muy agradable (como todo el que desea vender algo), nos invitó a jugar contra la máquina. Javier Tarrío, quería que jugase yo, y sin más, me dispuse para jugar. Antes de comenzar a jugar, le dije al dependiente que yo apenas sabía mover las piezas. Javier, con aire de complicidad, me miró sonriendo. En la primera partida que jugamos, cuando casi estaba terminada la apertura, yo pregunté a Javier:
-¿no había una jugada de rey y torre que se llamaba “entroque” o algo así ?.
-enroque, se llama enroque. Me corrigió Javier.
¿Cómo se hace?, pregunté.
El dependiente, mudó el semblante al darse cuenta que si yo enrocaba, ganaba de inmediato, pues o daba mate, o ganaba la dama. Algunas jugadas después, decidió rendirse. Se le podía leer en el rostro su contrariedad y su pensamiento. Era como si pensara: “este tío tan bruto, que no sabe ni hacer el enroque, ¡qué suerte tiene!”.
El dependiente, queriendo vengarse, ordenó a su máquina que jugara de nuevo contra mí. Javier se mordía la lengua, los labios y hasta los dientes, conteniendo como podía la risa. La segunda partida, tuvo el mismo desenlace que la primera, sólo que esta vez, en lugar de preguntar cómo se hacía el enroque (pues ya me lo habían enseñado), pregunté;
- Javier, ¿no había una jugada que era “peón por peón al trote?”.
Javier soltó una carcajada, no pudo contenerse y respondió:
-No hombre no, eso es peón por peón al paso.
-Y cómo se hace, pregunté.
El dependiente, otra vez cambió de semblante, y parecía decir: “Con el bruto este, no vendo ninguna máquina; ahora si captura al paso, otra vez gana irremediablemente. Es mejor que se vaya ya porque como vengan mas clientes, lo compran a él en vez de comprar mi máquina”. El dependiente, volvió a ordenar a su máquina que se rindiera. No pudiendo contener su contrariedad me dijo con algo de agresividad:
-Le ha ganado usted a la máquina de pura suerte.
Yo respondí:
-Pues en vez de datos y conocimientos de ajedrez, exija usted que a su máquina, le inyecten una tonelada de “pura suerte”.
Nos despedimos con la amabilidad que aún nos quedaba y cuando encontramos a José Carlos, regresamos al hotel para reunirnos con Javier de Luís y comer con él y prepararnos para la segunda y definitiva jornada de la eliminatoria.
Dorado Gabinete LiterarioNunca olvidaré aquel salón de actos del Dorado Gabinete Literario de Las Palmas. Un local fascinante, muy bien decorado y muy amplio y con fácil acceso a la cafetería. Las cuatro partidas que se jugaban, eran representadas al numeroso público asistente, mediante cuatro tableros murales, así todos los aficionados podían seguir las partidas sentados cómodamente en sus butacas. Era lo más parecido a un teatro ajedrecístico que he visto nunca.
En efecto, aquella tarde jugué inspirado y tras salir con ventaja de la apertura me lancé al ataque del rey contrario y gané de manera brillante. Mis compañeros no tuvieron la misma suerte y todos perdieron. Se cumplió la premonición de Javier Tarrio y yo me desquité de la derrota del día anterior. Sólo una pena y una sensación de vergüenza, me invadió de forma súbita (y aún persiste dicha sensación); pues al terminar la partida y salir con mi adversario para analizarla, pude ver un señor sentado con los brazos cruzados y mirándome con cara de Drácula con dolor de muelas y queriéndome asesinar con la mirada…. Como habrá adivinado el lector, ese señor no era otro que el dependiente del Corte Inglés. Parecía decirme con su mirada:
-No te mato porque iría a la cárcel, además de bruto eres un mentiroso que decía que no sabía jugar.
Como estoy enrojeciendo de vergüenza con sólo recordar este suceso, ya va siendo hora que acabe el artículo, pero antes me gustaría decirle a los tres actores principales de las tres anécdotas lo siguiente:
En primer lugar diría a Sonja Graf:
- Como tú ya sabes, admirada jugadora, hiciste bien en seguir el consejo de estudiar ajedrez, porque como dice un antiguo proverbio: El estudio, es un árbol que a veces tiene raíces amargas pero su fruto siempre es dulce”.
En segundo lugar diría a O´Kelly:
- Virtuoso ajedrecista, disculpa al jugador N de mi ciudad, pues de la misma manera que por suerte, el hábito no hace al monje; por llevar una deslucida gabardina, no se deja de ser todo un campeón de ajedrez.
Y en tercer lugar, a mi mismo me diría:
-¡Pedazo de alcornoque!, la próxima vez pregunta al dependiente si es aficionado a ver partidas de ajedrez en directo.
De todas formas, incluso el ajedrez tras los cristales, se ve según el color que éstos tengan.
Quiero dar las gracias por su paciencia a quien haya leído este artículo .Saludos para todos y cuidado con los dependientes. ¡hasta la próxima!

Ajedrez y Ciencia

“El juego del ajedrez no es meramente un pasatiempo ocioso; algunas cualidades muy valiosas del espíritu, útiles en el curso de la vida, se adquieren y fortalecen con él”
Benjamin Franklin (Moral del ajedrez) 1779
La relación entre ajedrez y las ciencias es muy estrecha; quizás porque el ajedrez está regido por leyes y teorías tales como: dominio del centro, desarrollo en la apertura, centralización de las piezas, etc. Todas estas leyes, basadas en la experiencia y comprobación, dotan al juego de carácter científico.
El mismo diseño del tablero es pura geometría. Un cuadrado de ocho cuadraditos por cada lado. Las ocho filas y las ocho columnas que se forman en el tablero, recuerdan las abscisas y coordenadas de una gráfica matemática. Dicha estructura indujo a Philip Stamma (jugador y teórico sirio del siglo XVIII) a inventar el sistema de notación algebraica; esta notación es puramente cartesiana. Siguiendo con el tema de la geometría, podríamos comentar que algunos lances del juego toman definiciones geométricas: triangulación, cuadrado del rey, dominio de columnas (verticales), dominio de filas (horizontales), dominio de las diagonales, etc. Resumiendo, podemos decir que sólo con mirar superficialmente el tablero, nos damos cuenta que ajedrez y geometría están intrínsicamente relacionados.
Ajedrez y científicos
En el mundo ajedrecístico, se puede admitir como verdadera la cita de Henri Poincare: “ Todo buen matemático podría ser un buen jugador de ajedrez y viceversa “. Este es el caso de Enmanuel Lasker, segundo campeón mundial de la Historia. Era profesor de matemáticas de la Universidad de Breslau y autor de tratados matemáticos como por ejemplo: “Sobre la teoría de los módulos y los ideales”. También Janisch fue un gran matemático y al mismo tiempo uno de los jugadores más fuertes de su tiempo. Además fue autor de una famosa variante de la apertura española que lleva su nombre. Por otra parte, algunos de los más notables matemáticos de todos los tiempos como el alemán Carl Friedrich Gauss ( 1777 – 1855) o el suizo Leonhard Euler ( 1707 – 1783 ), además de ser grandes aficionados, se ocuparon de famosos problemas relacionados con el universo ajedrecístico. Dichos problemas son conocidos con los nombres de las ocho damas (Gauss) y del caballo (Euler).
 El problema de las ochos damas trata de colocar estas piezas en un tablero de manera que no se ataquen entre sí. Este problema fue propuesto por el Dr. Nauck al ilustre Gauss en el año 1850. Gauss hallo primero setenta y dos soluciones posible y luego setenta y seis. Pero el problema quedó totalmente resuelto por el mismo Dr. Nauck ( a pesar de su ceguera) , el cual halló la solución que hoy se entiende definitiva: noventa y dos formas distintas de colocar las damas.
GaussEl problema del caballo consiste en que esta pieza recorra todas las casillas del tablero con la condición de pasar una sola vez por cada una de ellas. Parece que este problema ya era conocido en la antigüedad y que algunos monjes de la India eran capaces de resolverlo sin mirar el tablero. Como quiera que sea, fue Euler quien demostró matemáticamente su solución. Después Janisch halló otra solución aplicable a un cubo que tuviese un tablero de ajedrez en cada cara.
También fue muy aficionado al ajedrez, el último sabio universal, Gottfried Wilhelm Leibnitz (1646 – 1716), el cual decía: “ El ajedrez es de masiado juego para ser ciencia y demasiad ciencia para ser juego”
En su libro “Recreations Mathematiques et Phisiques” publicado en 1708, J Ozanam, matemático francés del siglo XVIII, dice lo siguiente: “ Un método infalible de vencer al ajedrez no es teóricamente imposible. Sin embargo, nadie, hasta el presente lo ha descubierto, y creo que nunca se descubrirá, porque implicaría manejar un número demasiado elevado de combinaciones”. ¿Se hubiera atrevido J. Ozanam, a buscar ese método, con los potentes programas que tantos científicos actuales dedican al ajedrez? En este tema son asombrosos los resultados obtenidos por el británico John Nunn, también matemático, además de gran maestro en ajedrez, que investigando con ordenadores, ha hecho que la Fide cambie algunas normas relativas al número máximo de jugadas permitidas en algunos finales de excesiva dificultad para las tradicionales cincuenta jugadas: dama contra dos alfiles o contra dos caballos.
Otro problema relativo al cálculo de posibilidades aparece en el indispensable libro de Maizelis sobre finales de peones. ¿De cuántos caminos diferentes dispone un rey para llegar de e1 a e8 en 7 jugadas?.Aventure un número antes de consultarle a Gauss la solución.
AutomataEs destacable también, la aportación del ingeniero y matemático cántabro Leonardo Torres de Quevedo ( 1852 - 1936) quien además de diseñar dispositivos de control remoto, construyo un autómata capaz de jugar el final de torre y rey contra rey.
Siguiendo en el ámbito matemático, nos parece de sumo interés y muy sutil la observación de Emile Borel (1871 – 1956), eminente autor de obras como el Tratado sobre el cálculo de probabilidades y sus aplicaciones, que nos dice: “ Hay también muy hermosas combinaciones en el juego del ajedrez. Es cierto que este juego, incluso para aquellos que lo conocen poco, procura satisfacciones estéticas. Ellas son inferiores, a mi juicio, a las de las matemáticas, pero esta opinión se debe probablemente a que he dedicado menos tiempo a jugar al ajedrez, que a trabajar en las matemáticas; y es así mismo probable que un jugador que hubiera hecho lo contrario, opinara justamente al revés”
Son muchos los matemáticos, que en un momento u otro de su vida, se han sentido atraídos por el ajedrez, pero pasemos a otros campos de la ciencia.
En el libro del famoso biólogo A. Ducrocq, autor de la Lógica de la vida, nos escribe lo siguiente: “ Los aminoácidos, son a la vez ácidos y bases..., es como la dama en el juego del ajedrez, con rspecto a las torres y a los alfiles”
Otro biólogo y uno de los mejores ajedrecistas de todos los tiempos, fue el Dr. Siegbert Tarrasch, que en una de sus poéticas citas nos confiesa: “Yo siempre he sentido un poco de lástima, hacia aquellas personas que no han conocido el ajedrez. Justamente, lo mismo que siento por quien no ha sido embriagado por el amor. El ajedrez, como el amor, como la música, tiene la virtud de hacer feliz al hombre”
Otro biólogo enamorado del ajedrez, fue nuestro Santiago Ramón y Cajal, que nos cuenta en su obra “ Mi infancia y juventud”: “Llegué a jugar sin ver el tablero. Excusado es decir cuántos libros del aristocrático recreo llegaron hasta mis manos, y hasta caí en la inocencia de enviar a las publicaciones extranjeras, soluciones de problemas”. Reproducimos, a continuación, una partida disputada en Zaragoza en 1898 en la que Cajal juega con un antiguo profesor suyo:

[pgn]

[Event "?"]
[Site "?"]
[Date "1898.??.??"]
[Round "?"]
[White "Ramon y Cajal"]
[Black "Bruno Solano"]
[Result "1-0"]
[ECO "C15"]
[PlyCount "69"]
[SourceDate "2006.02.12"]

1. e4 e6 2. d4 d5 3. Nc3 Bb4 4. Qg4 Kf8 5. e5 Ne7 6. Bh6 gxh6 7. Qh4 Kg7 8.
Qf6+ Kg8 9. Nh3 Nbc6 10. Nf4 Nxd4 11. Nh5 Ndf5 12. g4 Qf8 13. gxf5 exf5 14.
Rg1+ Ng6 15. O-O-O Be7 16. Nxd5 Bd8 17. Qxd8 Qxd8 18. Ndf6+ Qxf6 19. Nxf6+ Kg7
20. Nh5+ Kf8 21. Rd8+ Ke7 22. Rxh8 Nxh8 23. Rg8 Ng6 24. Nf6 Nxe5 25. Nd5+ Kd6
26. Rd8+ Kc6 27. Ne7+ Kc5 28. Rd5+ Kb6 29. Rb5+ Ka6 30. Nd5 b6 31. Rxb6+ Ka5
32. Rb5+ Ka6 33. Rb3+ Nc4 34. Bxc4+ Ka5 35. Ra3# 1-0

[/pgn]

La partida, a nivel técnico, tiene deficiencias, pero a nivel táctico es de Premio Nóbel .
En el terreno de la física, entre otras eminencias, contamos con otro gran aficionado. Nos referimos a Albert Einstein. Al parecer, su teoría de la relatividad, se plasma muchas veces en el tablero, como en el famoso problema de Richard Reti donde juega el blanco y hace tablas.

Problema de Reti

Esta posición, se dio en una partida real, en la cual las blancas, viendo que no podían detener el peón de h5 se rindieron. Reti demostró, que también en ajedrez, tiempo y espacio, son una misma cosa.
También se da esta situación en el problema compuesto por los hermanos Sarichev donde las blancas hacen tablas demostrando que a veces la distancia más corta entre dos puntos no es la linea recta:

Pero hablábamos de Einstein. Veámosle jugar una partida con otro gran físico y aficionado al ajedrez como fue Robert Oppenheimer:

[pgn]

[Event "?"]
[Site "?"]
[Date "1933.??.??"]
[Round "?"]
[White "Albert Einstein"]
[Black "Robert Oppenheimer"]
[Result "1-0"]
[ECO "C78"]
[PlyCount "47"]
[SourceDate "2006.02.12"]

1. e4 e5 2. Nf3 Nc6 3. Bb5 a6 4. Ba4 b5 5. Bb3 Nf6 6. O-O Nxe4 7. Re1 d5 8. a4
b4 9. d3 Nc5 10. Nxe5 Ne7 11. Qf3 f6 12. Qh5+ g6 13. Nxg6 hxg6 14. Qxh8 Nxb3
15. cxb3 Qd6 16. Bh6 Kd7 17. Bxf8 Bb7 18. Qg7 Re8 19. Nd2 c5 20. Rad1 a5 21.
Nc4 dxc4 22. dxc4 Qxd1 23. Rxd1+ Kc8 24. Bxe7 1-0

[/pgn]

También en esta partida, demostró Albert Einstein que la materia, se puede transformar en energía.
Existe otro campo de la ciencia, donde cada vez que los científicos juegan al ajedrez, elevan la partida a unas orbitas fuera de lo terrenal. Nos referimos al campo de la astronáutica. Sucedió por primera vez el 9 de Junio de 1970, a bordo de la nave espacial soviética Soyuz 9. esta partida fue jugada por los astronautas Nikolajev y Sevastianov, que pilotaban la nave, contra el astronauta Gorbatko y el general Kamanin, que se hallaban en el centro terrestre de control espacial. La partida duró seis horas, y la nave pasó de la orbita 141 a la 143.

[pgn]

[Event "?"]
[Site "?"]
[Date "1970.??.??"]
[Round "?"]
[White "Nikolajev y Sevastianov"]
[Black "Gorbatko y Kamanin"]
[Result "1/2-1/2"]
[ECO "D20"]
[PlyCount "70"]
[SourceDate "2006.02.12"]

1. d4 d5 2. c4 dxc4 3. e3 e5 4. Bxc4 exd4 5. exd4 Nc6 6. Be3 Bd6 7. Nc3 Nf6 8.
Nf3 O-O 9. O-O Bg4 10. h3 Bf5 11. Nh4 Qd7 12. Qf3 Ne7 13. g4 Bg6 14. Rae1 Kh8
15. Bg5 Neg8 16. Ng2 Rae8 17. Be3 Bb4 18. a3 Bxc3 19. bxc3 Be4 20. Qg3 c6 21.
f3 Bd5 22. Bd3 b5 23. Qh4 g6 24. Nf4 Bc4 25. Bxc4 bxc4 26. Bd2 Rxe1 27. Rxe1
Nd5 28. g5 Qd6 29. Nxd5 cxd5 30. Bf4 Qd8 31. Be5+ f6 32. gxf6 Nxf6 33. Bxf6+
Rxf6 34. Re8+ Qxe8 35. Qxf6+ Kg8 1/2-1/2

[/pgn]

Un pacífico empate, para una partida de poca gravedad.
Fernado de Saussure Pasemos ahora, a la ciencia del lenguaje y veamos como el suizo F. De Saussure (1857 - 1913), explica la noción de sistema, base de su teoría lingüística. “ La lengua es un sistema que no conoce más que su orden propio y peculiar. Una comparación con el ajedrez, lo hará comprender mejor.... “Si reemplazo unas piezas de madera por otras de marfil, el cambio es indiferente para el sistema, pero si disminuyo o aumento el número de piezas, tal cambio afecta profundamente a la gramática del juego. El valor relativo de las piezas, depende de su posición en el tablero, del mismo modo que en la lengua, cada término tiene un valor por oposición con todos los otros términos”
No quisiéramos terminar este artículo sin darle un espacio al fallecido y admirado Dr. Rey Ardid. Campeón de España en varias ocasiones y catedrático de psiquiatría de la facultad de medicina de Zaragoza, porque nos parece muy interesante su opinión sobre la psicología del jugador de ajedrez: “ El ajedrez es totalmente inofensivo, salvo en casos muy excepcionales, en que puede aumentar la excitabilidad nerviosa o la emotividad del jugador. El hecho de que algunos grandes jugadores ( Morphy, Phillsbury, Rubinstein o Torre ) hayan padecido enfermedades mentales graves, que les ha han obligado incluso a dejar el juego, se debe, en mi opinión, a lo siguiente: entre los motivos que podríamos llamar vocacionales, que guiarán a un joven a escoger el ajedrez como diversión favorita, e incluso como profesión, figura en primer lugar la circunstancia de ser una actividad sumamente individualista y, en tal sentido, se sienten atraídos a ella las personas dotadas de capacidad de concentración y poco comunicativas, es decir, los temperamentos que en psicología llamamos esquizotímicos. Y como dichos temperamentos tienen una cierta propensión a padecer determinadas enfermedades mentales graves, no es raro que los sufran los ajedrecistas en una proporción algo mayor que la media de la población”
Osea, que en opinión del Dr. Rey Ardid, el ajedrez no es un juego de locos, así que no hay peligro en que cada loco siga con su tema.
Termino este artículo, aprovechando para recomendar la lectura del libro "Ajedrez Brillante" de Máximo Borrell, de donde he extraído algunos datos que figuran en este escrito.
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