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Técnica / El Rincón de Custodio
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| Ajedrez y Ciencia. R.
González Custodio. 13 de Febrero de 2006
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Benjamin Franklin (Moral del ajedrez) 1779 La relación entre ajedrez y las ciencias es muy estrecha; quizás porque el ajedrez está regido por leyes y teorías tales como: dominio del centro, desarrollo en la apertura, centralización de las piezas, etc. Todas estas leyes, basadas en la experiencia y comprobación, dotan al juego de carácter científico. El mismo diseño del tablero es pura geometría. Un cuadrado de ocho cuadraditos por cada lado. Las ocho filas y las ocho columnas que se forman en el tablero, recuerdan las abscisas y coordenadas de una gráfica matemática. Dicha estructura indujo a Philip Stamma (jugador y teórico sirio del siglo XVIII) a inventar el sistema de notación algebraica; esta notación es puramente cartesiana. Siguiendo con el tema de la geometría, podríamos comentar que algunos lances del juego toman definiciones geométricas: triangulación, cuadrado del rey, dominio de columnas (verticales), dominio de filas (horizontales), dominio de las diagonales, etc. Resumiendo, podemos decir que sólo con mirar superficialmente el tablero, nos damos cuenta que ajedrez y geometría están intrínsicamente relacionados. Ajedrez y científicos En el mundo ajedrecístico, se puede admitir como verdadera la cita de Henri Poincare: “ Todo buen matemático podría ser un buen jugador de ajedrez y viceversa “. Este es el caso de Enmanuel Lasker, segundo campeón mundial de la Historia. Era profesor de matemáticas de la Universidad de Breslau y autor de tratados matemáticos como por ejemplo: “Sobre la teoría de los módulos y los ideales”. También Janisch fue un gran matemático y al mismo tiempo uno de los jugadores más fuertes de su tiempo. Además fue autor de una famosa variante de la apertura española que lleva su nombre. Por otra parte, algunos de los más notables matemáticos de todos los tiempos como el alemán Carl Friedrich Gauss ( 1777 – 1855) o el suizo Leonhard Euler ( 1707 – 1783 ), además de ser grandes aficionados, se ocuparon de famosos problemas relacionados con el universo ajedrecístico. Dichos problemas son conocidos con los nombres de las ocho damas (Gauss) y del caballo (Euler). El problema de las ochos damas trata de colocar estas piezas en un tablero de manera que no se ataquen entre sí. Este problema fue propuesto por el Dr. Nauck al ilustre Gauss en el año 1850. Gauss hallo primero setenta y dos soluciones posible y luego setenta y seis. Pero el problema quedó totalmente resuelto por el mismo Dr. Nauck ( a pesar de su ceguera) , el cual halló la solución que hoy se entiende definitiva: noventa y dos formas distintas de colocar las damas.
También fue muy aficionado al ajedrez, el último sabio universal, Gottfried Wilhelm Leibnitz (1646 – 1716), el cual decía: “ El ajedrez es de masiado juego para ser ciencia y demasiad ciencia para ser juego” En su libro “Recreations Mathematiques et Phisiques” publicado en 1708, J Ozanam, matemático francés del siglo XVIII, dice lo siguiente: “ Un método infalible de vencer al ajedrez no es teóricamente imposible. Sin embargo, nadie, hasta el presente lo ha descubierto, y creo que nunca se descubrirá, porque implicaría manejar un número demasiado elevado de combinaciones”. ¿Se hubiera atrevido J. Ozanam, a buscar ese método, con los potentes programas que tantos científicos actuales dedican al ajedrez? En este tema son asombrosos los resultados obtenidos por el británico John Nunn, también matemático, además de gran maestro en ajedrez, que investigando con ordenadores, ha hecho que la Fide cambie algunas normas relativas al número máximo de jugadas permitidas en algunos finales de excesiva dificultad para las tradicionales cincuenta jugadas: dama contra dos alfiles o contra dos caballos. Otro problema relativo al cálculo de posibilidades aparece en el indispensable libro de Maizelis sobre finales de peones. ¿De cuántos caminos diferentes dispone un rey para llegar de e1 a e8 en 7 jugadas?.Aventure un número antes de consultarle a Gauss la solución.
Siguiendo en el ámbito matemático, nos parece de sumo interés y muy sutil la observación de Emile Borel (1871 – 1956), eminente autor de obras como el Tratado sobre el cálculo de probabilidades y sus aplicaciones, que nos dice: “ Hay también muy hermosas combinaciones en el juego del ajedrez. Es cierto que este juego, incluso para aquellos que lo conocen poco, procura satisfacciones estéticas. Ellas son inferiores, a mi juicio, a las de las matemáticas, pero esta opinión se debe probablemente a que he dedicado menos tiempo a jugar al ajedrez, que a trabajar en las matemáticas; y es así mismo probable que un jugador que hubiera hecho lo contrario, opinara justamente al revés” Son muchos los matemáticos, que en un momento u otro de su vida, se han sentido atraídos por el ajedrez, pero pasemos a otros campos de la ciencia. En el libro del famoso biólogo A. Ducrocq, autor de la Lógica de la vida, nos escribe lo siguiente: “ Los aminoácidos, son a la vez ácidos y bases..., es como la dama en el juego del ajedrez, con rspecto a las torres y a los alfiles” Otro biólogo y uno de los mejores ajedrecistas de todos los tiempos, fue el Dr. Siegbert Tarrasch, que en una de sus poéticas citas nos confiesa: “Yo siempre he sentido un poco de lástima, hacia aquellas personas que no han conocido el ajedrez. Justamente, lo mismo que siento por quien no ha sido embriagado por el amor. El ajedrez, como el amor, como la música, tiene la virtud de hacer feliz al hombre” Otro biólogo enamorado del ajedrez, fue nuestro Santiago Ramón y Cajal, que nos cuenta en su obra “ Mi infancia y juventud”: “Llegué a jugar sin ver el tablero. Excusado es decir cuántos libros del aristocrático recreo llegaron hasta mis manos, y hasta caí en la inocencia de enviar a las publicaciones extranjeras, soluciones de problemas”. Reproducimos, a continuación, una partida disputada en Zaragoza en 1898 en la que Cajal juega con un antiguo profesor suyo Ramon y Cajal (Discípulo) - Bruno Solano. Zaragoza. 1898 La partida, a nivel técnico, tiene deficiencias, pero a nivel táctico es de Premio Nóbel . En el terreno de la física, entre otras eminencias, contamos con otro gran aficionado. Nos referimos a Albert Einstein. Al parecer, su teoría de la relatividad, se plasma muchas veces en el tablero, como en el famoso problema de Richard Reti donde juega el blanco y hace tablas. Esta posición, se dio en una partida real, en la cual las blancas, viendo que no podían detener el peón de h5 se rindieron. Reti demostró, que también en ajedrez, tiempo y espacio, son una misma cosa. También se da esta situación en el problema compuesto por los hermanos Sarichev donde las blancas hacen tablas demostrando que a veces la distancia más corta entre dos puntos no es la linea recta Pero hablábamos de Einstein. Veámosle jugar una partida con otro gran físico y aficionado al ajedrez como fue Robert Oppenheimer. Albert Einstein - Robert Oppenheimer. 1933 También en esta partida, demostró Albert Einstein que la materia, se puede transformar en energía. Existe otro campo de la ciencia, donde cada vez que los científicos juegan al ajedrez, elevan la partida a unas orbitas fuera de lo terrenal. Nos referimos al campo de la astronáutica. Sucedió por primera vez el 9 de Junio de 1970, a bordo de la nave espacial soviética Soyuz 9. esta partida fue jugada por los astronautas Nikolajev y Sevastianov, que pilotaban la nave, contra el astronauta Gorbatko y el general Kamanin, que se hallaban en el centro terrestre de control espacial. La partida duró seis horas, y la nave pasó de la orbita 141 a la 143. Nikolajev y Sebastianov - Gorbatko y Kamanin. Orbita 141-143. 1970 Un pacífico empate, para una partida de poca gravedad.
No quisiéramos terminar este artículo sin darle un espacio al fallecido y admirado Dr. Rey Ardid. Campeón de España en varias ocasiones y catedrático de psiquiatría de la facultad de medicina de Zaragoza, porque nos parece muy interesante su opinión sobre la psicología del jugador de ajedrez: “ El ajedrez es totalmente inofensivo, salvo en casos muy excepcionales, en que puede aumentar la excitabilidad nerviosa o la emotividad del jugador. El hecho de que algunos grandes jugadores ( Morphy, Phillsbury, Rubinstein o Torre ) hayan padecido enfermedades mentales graves, que les ha han obligado incluso a dejar el juego, se debe, en mi opinión, a lo siguiente: entre los motivos que podríamos llamar vocacionales, que guiarán a un joven a escoger el ajedrez como diversión favorita, e incluso como profesión, figura en primer lugar la circunstancia de ser una actividad sumamente individualista y, en tal sentido, se sienten atraídos a ella las personas dotadas de capacidad de concentración y poco comunicativas, es decir, los temperamentos que en psicología llamamos esquizotímicos. Y como dichos temperamentos tienen una cierta propensión a padecer determinadas enfermedades mentales graves, no es raro que los sufran los ajedrecistas en una proporción algo mayor que la media de la población” Osea, que en opinión del Dr. Rey Ardid, el ajedrez no es un juego de locos, así que no hay peligro en que cada loco siga con su tema. Termino este artículo, aprovechando para recomendar la lectura del libro "Ajedrez Brillante" de Máximo Borrell, de donde he extraído algunos datos que figuran en este escrito.
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